En los últimos años el delito de mala práctica médica ha subido su frecuencia en los juzgados, provocando que los médicos, sin excepción y sin importar su especialidad, se vean expuestos a una reclamación de un paciente por una inconformidad en la prestación de sus servicios.

A la hora de prestar un servicio de salud, es necesario tener en cuenta que el médico tiene cuatro esferas de actuación de las que debe cuidar su detalle y actuar diligentemente: la primera es el acto diagnóstico, que se refiere a la aplicación correcta de técnicas y herramientas justas y necesarias para dar con el diagnóstico correcto, sin exceder o limitar su uso bajo ningún concepto. 

La segunda esfera es el acto de tratamiento, que se refiere a la recomendación del médico hacia el paciente de tomar un medicamento o practicarse una cirugía. Se refieren a la dosificación precisa de un fármaco o a la actividad quirúrgica practicada en el paciente, la cual debe ser, al igual que todo, exquisita hasta el último detalle, recordando que la prestación de servicios médicos no garantiza resultados sino la aplicación de medios y esfuerzos correctos para la búsqueda del resultado.

La tercera es el acto informativo que hace el médico al paciente para educarlo sobre el diagnóstico y las causas, así como la recomendación médica, basada en la mejor evidencia científica, con el objetivo de obtener su autorización o consentimiento para la ejecución del tratamiento recomendado.

La última esfera no es menos importante, se trata del acto documental, es decir escribir en la historia clínica del paciente, con preciso detalle, los hechos o circunstancias relevantes que permitan al paciente o a otros profesionales, conocer sobre el estado de salud del paciente. Esta responsabilidad es personal e intransferible, después de todo, el tratante es el más idóneo y a veces el único que tiene el conocimiento para transmitir de manera clara y detallada sobre los hallazgos en el paciente.

De manera frecuente, los pacientes no suelen respetar el análisis previo en una reclamación de mala práctica médica y la pocas veces que lo hacen, no cuentan con una asesoría especializada en el tema, por lo que construir la teoría del caso es una tarea conjunta y casi exclusiva del médico tratante y su abogado. Solo esclareciendo los hechos con total nitidez ante el juzgador, el médico podrá salir librado de una posible imputación de un delito y evitar una pena privativa de libertad.

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