Un poquito de historia antes de existir en el metaverso.

Si estás entre quienes crecimos de la mano de la sociedad de la información, aquí encontrarás unos puntos en que reflexionar antes de existir en el metaverso. Ahora estarás muy familiarizado con la velocidad a la que viaja la información, de un lado del planeta, al otro. Tiene sus ventajas, como por ejemplo en los sistemas de alerta temprana de desastres naturales.

Sin embargo, no siempre fue así. Hace tan solo 18 años los tsunamis tomaron desprevenidos a miles de personas que hoy no están para contarlo. Hoy no sucede un sismo en ningun lugar del mundo sin que lo sepan todos. Sin embargo, en la actualidad no siempre la información y su velocidad están para hacer del mundo un lugar más seguro.

Con el boom de los correos electrónicos y las redes sociales, existe una infinidad de información que muchos hemos perdido en el universo del internet. ¿Dónde quedaron los correos que enviamos y recibimos en esa cuenta cuya contraseña olvidamos? ¿Qué pasó con las fotografías que compartimos en las primeras redes sociales, ahora extintas?

Tu huella en internet

Actualmente existen políticas de privacidad que están orientadas a informar al usuario del destino que tiene su información. Sobre todo, en cuanto a lo que se sube de manera voluntaria, y lo que se comparte. Aparentemente el asunto se zanja ahí.

Pero, peeeero, hay algo que no se entiende del todo en ese contrato. Con el uso de dichas plataformas, se quedan con otra información que no la das libremente, ¿o sí? Lo que miras, el tiempo que lo miras, lo que buscas, tus gustos. Tus reacciones, redes, mensajes, tus ideas. Lo que sientes, tus afectos, y desafectos, tus personas, bienes, lugares, rutas, tu voz. Esta lista la completas tú, que lo sabes mejor. Toda esta información crea un perfil (ideológico, económico, social…) de tu persona en los servidores y se agudiza con la inteligencia artificial.

¿Qué se hace con esta información que se amasa sobre tu persona? Pues se vende al por mayor para explotar consumidores, sea de bienes, servicios o información. Los grandes tecnológicos condensan tal nivel de datos personales que te conocen mejor que tu madre y la madre de todos. Porque está contigo a cada paso que das, sea en tu reloj inteligente, en tu dispositivo móvil, y por cómo lo usas, hasta en tu cabeza. Esos datos, sumados a los de millones de personas, se usan para predecir comportamientos a niveles globales. La metadata.

Un freno legal

En fin, basta de paranoia, lo dicho es simple y pura verdad. Y cuando llegues a existir en el metaverso, ten claro que eso serán ligas mayores. Sabràn al detalle hasta dónde miras. Ahora te preguntarás, ¿qué hacer? Por lo visto, sigue estando en tus manos. De acuerdo a la Constitución de la República (art. 92), tienes derecho a conocer toda la información que atañe a tu persona. También a que se te repare si has sido vulnerado en tu intimidad.

La Ley Orgánica de Protección de Datos en su art. 12 te garantiza incluso conocer sobre la existencia de los perfiles que se hagan sobre tu persona. Recuerda que esos perfiles tienen por objetivo evaluar, analizar o predecir comportamientos o estándares relativos a: rendimiento profesional, situación económica, salud, preferencias personales, intereses, fiabilidad, ubicación, movimiento físico de una persona, entre otros.

Ahora ya sabes en qué debes pensar antes de existir en la red. Por eso dejamos a tu disposición nuestra experiencia profesional. En Legal Access sabemos cómo operar el derecho en defensa de tu información personal, intimidad y privacidad. Te invitamos a contactarnos vía WhatsApp dando clic aquí.

Un comentario de “¿Existir en el metaverso? ¡Alerta de privacidad!

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