La lamentable muerte de un familiar, puede provocar no solamente la tristeza de atravesar el doloroso proceso por la pérdida de su compañía. Y es que la herencia que deseamos dejar y el luto puede ser anticipado y mejor digerido si el causante tenía avanzada edad o una enfermedad terminal. Sin embargo, la vida no la tenemos comprada, y un evento tan indeseado como la muerte, puede estar asechándonos a la vuelta de la esquina, literalmente.

Ahora bien, si durante tu vida has hecho un patrimonio, no importa que sea grande o pequeño, querrás que no sea la manzana de la discordia entre quienes dejas detrás. Muchos son los casos en los cuales familias quedan profundamente separadas no ya por la ausencia de su familiar, sino por la tan anhelada herencia que les dejó.

Parte de la cultura jurídica que nosotros pregonamos, es la de mantener todos nuestros asuntos en orden, y sí, también nos referimos a dejarlos en orden cuando no estemos. No importa la edad que tengas ni cuántos hijos o matrimonios hayas tenido, no querrás ser un problema cuando ya no estés.

Es bien sabido que hay dos maneras de recibir una herencia: la primera y tristemente más común, es la sucesión intestada, es decir, sin testamento. En ella, la masa hereditaria es una sola y debe ser objeto de partición en largos y con seguridad, costosos procesos legales. Con más frecuencia de la que quisiéramos, terminan por triturar los lazos familiares hasta entre los mejores hermanos.

Por el contrario, un testamento puede ser la clave para dejar la herencia que deseamos, sin más problemas que la interpretación literal de nuestra última voluntad. A diferencia de la primera, intestada, un testamento te permite dejar a cada quien lo que le corresponde, además de mejorar la situación de uno de tus descendientes y legar, si así se quisiera, una parte de tus bienes a una persona que no sea un descendiente.

Naturalmente, la ejecución del testamento deberá llevarse a cabo de la manera más diligente por parte de un albacea, quien llevará a efecto todas las gestiones administrativas necesarias, hasta que cada elemento del testamento llegue a cumplirse.

Finalmente, el hecho de que la situación se encuentra íntegramente en tus manos, sea un llamado a la acción y que no esperes a que un virus como el COVID 19 o cualquier otra situación indeseada, inesperada o no, te encuentre sin la tranquilidad de dejar todos tus asuntos en orden. Para ello, ponemos a tu disposición nuestro equipo de profesionales, que cuentan con la experiencia y experticia, requeridas para recoger en texto un testamento con las formalidades necesarias para los efectos válidos de tu última voluntad.

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