En el campo de la medicina siempre se tienen dos percepciones que lamentablemente dista mucho una de otra, en este sentido, lo que el paciente entiende de su diagnóstico y tratamiento es una cosa y muchas veces, lo que entiende el médico es otra. Cuando llegan los exámenes o resultados de laboratorio que confirman que el paciente no tiene determinada enfermedad, es un alivio para ambos, pero casi siempre se cuestiona la necesidad de dicho examen. El problema de solicitar exámenes excesivos es que no sabemos a ciencia cierta cuándo un examen es excesivo. Desde el punto de vista legal, tengo las siguientes consideraciones:

Pertinencia de un examen

El médico puede solicitar los exámenes que crea pertinentes para diagnosticar a sus pacientes, pero su discreción está regulada por los textos científicos que establecen el procedimiento. Casi siempre, los textos no establecen un flujograma de qué pedir en qué caso, sino que más bien indican hipótesis y consecuencias en textos extensos y complejos. El médico deberá remitirse a la base científica de los protocolos médicos para contrastar con el estado de salud de su paciente, ya sea a través de entrevistas, exámenes de laboratorio o procedimientos más complejos.

En caso de que el médico tenga duda o sensación de la existencia de una enfermedad específica, procede a solicitar el apoyo de expertos que verifican la existencia o no de una característica específica que, analizada en conjunto con toda la información, le permiten al médico tratante dar un diagnóstico y proponer un tratamiento.

En definitiva, el médico solicita exámenes para ampliar el conocimiento sobre el estado de salud del paciente y así poder determinar con mayor precisión si una cirugía es pertinente o si un tratamiento tendrá el efecto deseado.

Si algo se puede decir de la medicina moderna, es que su avance es favorable para los pacientes en la medida en que se pueden evitar errores, pero también es cierto que los exámenes médicos tienen su precio y esta es una de las bases de donde nace el problema.

¿Qué define la pertinencia de un examen?

Nótese que la pregunta no es quién, sino qué. El médico tratante es el único que sabrá determinar la pertinencia del examen médico, pero su criterio tendrá un fundamento científico que está dado por la evidencia científica. Entonces, si la evidencia científica permite determinar un diagnóstico con más precisión a través de un examen, es necesario aplicarlo, aunque las lezyes no lo mencionen.

¿Por qué? Si sometemos un caso que contenga este conflicto a la decisión de un tribunal penal, los jueces estarán guiados por lo que diga el perito especialista que realizó el estudio del caso, quien a su vez fundamentará su informe en la existencia de textos científicos. Si el médico que está siendo juzgado ha emitido un criterio distinto al de los textos, será cuestionado en su actuar, dejando abierta la posibilidad de una condena. La respuesta es tan lógica que sería difícil imaginar a un médico justificando decisiones contrarias a lo que dicta la ciencia.

En definitiva, si el protocolo médico determina la necesidad de un examen, éste debe hacerse. Hay un problema claro cuando no se hacen exámenes que están ordenados por la ciencia, pero hay algo en los exámenes excesivos que confrontan la certeza del diagnóstico y la seguridad del paciente, con la libertad del médico.

Si está tan claro, entonces, ¿por qué habría problema?

El problema de los exámenes médicos excesivos es cuando el único que sabe que no son excesivos, es el médico. Lo siguiente es un tema informativo, ya que el médico necesita un examen para confirmar su diagnóstico, el examen tiene un precio, el paciente lo paga. Pocas veces el paciente comprende que los exámenes de descarte son necesarios, y esto se debe a que el médico muchas veces no informa correctamente.

Desde la visión del paciente, el médico es especialista en un área porque ha visto muchos casos como el suyo, consecuentemente, la posibilidad de error es inexistente. Los pacientes que piensan de esa manera están completamente equivocados, la ciencia médica no es una suma de 2 + 2, es una ciencia inexacta que, cuando se la aplica, puede arrojar resultados distintos a los esperados sin que sea culpa de nadie. El paciente no comprende que un examen médico en ocasiones arroja resultados que consideran un margen de error.

El paciente cree que el médico cobra o se enriquece de los exámenes solicitados, que le hacen gastar de manera desmedida y consecuentemente, genera molestias. Generalmente, el paciente desconoce las consecuencias de no hacerse el examen.

El paciente incluso puede llegar a entender la necesidad, pero no las consecuencias de no hacérselo, así que cuando sale de la consulta sin esa información, el paciente se entera, incluso días después, de que el examen es muy costoso para su bolsillo, le resulta incómodo practicárselo o que su seguro no le cubre o no le aprueba, trayendo como consecuencia que tome decisiones sin asesoramiento y esto a su vez, de que el examen no se haga o se haga tarde.

Por el contrario, si el paciente se realiza el examen, y se verifica que la patología no existe, se queja por lo innecesario y costoso del mismo, ya que como no hay enfermedad, el seguro no reembolsará el valor.

Desde la visión del médico la cosa es un poco más compleja, tiene que identificar de la manera más exacta cuál es el diagnóstico y luego impartir la información al paciente. Este es el núcleo del problema: el médico no suele hablar mucho sobre el examen porque no es de su especialidad, lo hace otro profesional, y su costo es totalmente aparte de lo que él cobra, así que deja que el paciente se entere por sí solo.

En los casos en los que el médico tiene una presunción de enfermedad, y no contrasta la información para reducir la incertidumbre, el costo puede ser mayor, aquí se encuentran esos casos en donde el médico lleva a cabo un procedimiento sin tener el examen porque el paciente no podía pagarlo. Ingresos a quirófano, quimioterapias y demás se han visto como problemáticas cuando el diagnóstico que se presumía, se descarta una vez iniciado el tratamiento, y ahí tenemos una mala práctica médica indiscutible.

Evita errores

A la hora de ver tu diagnóstico o recibirlo, la información debe ser abundante y comprensible, tanto el médico como el paciente deben ser completamente honestos a la hora de decidir si un examen se debe realizar y las posibilidades para ello.

No es ético ni legal que un paciente que sale de la consulta con la promesa de realizarse un examen y volver, no lo haga y posteriormente reclame al médico la falta de diagnóstico. Tampoco lo es que el médico sacrifique la certeza científica, por las posibilidades económicas del paciente. Se han visto casos en todo el mundo, en que el médico ingresa al paciente al quirófano presumiendo una patología cancerígena y posteriormente se determina con seguridad que no había tal, los casos más lamentables son aquellos en los que en ese escenario, el paciente fallece.

En caso de duda, consulta siempre con un experto legal. Si necesitas asesoría al respecto, puedes contactarte conmigo directamente, haciendo clic aquí.

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